Con el brujo

•diciembre 4, 2008 • 3 comentarios

Stephen King dijo alguna vez que no hay nada peor que una novela de humor que cause terror, y que una novela de terror que cause risa.

El escritor de cualquiera de estos dos géneros literarios, de hecho, debe tener una habilidad especial para enganchar al lector desde el principio mismo. No puede ni siquiera dejar pasar una página mal hecha, pues el interés se pierde.

Como un mero ejercicio mental, tuve la intención de escribir una novela cómica. Sin embargo, me topé con enormes dificultades. En primer lugar, no me víno la inspiración necesaria. Segundo, no me salió una novela, sino más bien un guión para alguna obra corta de teatro o televisión. Tercero, me topé con la poderosa influencia de Chespirito (a quien creo que con esto aquí escrito, no le llegué ni a los tobillos).

Con esto, me pude dar cuenta de que la labor de los humoristas o de quienes escriben con fino sarcasmo es sumamente difícil. Es probable que para ellos no sea complicado, pues ha de salirles de una forma espontánea. Tal es el caso del Moscardón…

En fin, en lo personal, desde que era niño me gustó leer y escribir literatura de suspenso. Esa, creo, es mi especialidad. Por eso, considero que el mejor reportaje que he escrito en el periódico en que trabajo es el titulado “Corredores de la muerte”. Por supuesto, no pude ponerle todos los elementos que hubiera querido, por espacio y por cuestiones editoriales.

Creo que para un escritor de novelas de terror -como me quiero volver en mis tiempos libres-, era necesario recorrer un cementerio de noche, estar allí solo, experimentar el desamparo, escuchar los gritos de dolor que fueron atrapados por cada tumba e, incluso, oler los restos desagradables de un difunto, lo cual experimenté en Zacapa y que aún me causa asco.

Pues bien, aquí les pongo mi primer ejercicio cómico (es una especie de debut y despedida). Como dije antes, un pequeño guión de teatro o televisión. Felicitaciones a los humoristas, espero poder hacerlo algún día, pero coqueteando más con el sarcasmo.

Con el brujo

Toc, toc. Se abre la puerta. La habitación estaba impregnada por el humo de medio centenar de candelas y lleno de tétricas figuras católicas. Era el despacho de Teodoro Malagüero, un conocido brujo de Samayac, Suchitepéquez.

-Estoy en trance, señorita.

-Perdón, patrón. No quiero interrumpirlo de su plática con los muer….

-Cállese –ordenó el brujo-. ¿Qué no ve que estoy hablando por teléfono?

-¿Y no me acaba de decir que estaba en trance?

El brujo Malagüero hizo un fuerte suspiro y tapó el auricular del teléfono con su mano derecha.

-Sí señorita. Estoy en trance, pero en un trance con un amigo. Quiero vender una finca.

-¡Ah, bueno! Ahora entiendo.

-Dígame, ¿qué es lo que quiere?

-Es que viene un señor a verlo, que dice que quiere que le haga una limpia.

-Está bien, páselo adelante.

Malagüero se despidió de la persona al otro lado de la línea y le prometió llamarlo en media hora, porque había otra persona que había caído en la trampa de la limpia.

En poco tiempo, una persona de menuda estatura ingresa al cuarto. Caminaba extraño, como el galope de un caballo.

-Hola, soy Alfonso Potrillo.

-Claro, no lo dudo –le dijo Malagüero, luego de darse cuenta del extraño andar de aquella persona.

-A ver mi Potrillo, ¿qué lo trae por acá?

-¡Pues las patas! –dijo, con tono burlón.

-Me refiero a cuál es el motivo de su visita…

-¡Ah! Mire, lo que pasa es que ya estoy cansado de mi trabajo de agricultor. ¿Sabe? Me gustan mucho las uvas.

-¡Fantástico! Es decir que usted tiene un viñedo…

-Sí, muchos. También tengo tequila.

-¡Pero asombroso! Espero que algún día me pueda invitar a sus fincas.

-¿Cuáles fincas?

-Usted acaba de decirme que es agricultor, que tiene muchos viñedos y que también se dedica al procesamiento de tequila.

-¡Qué va! Lo que pasa es que soy dueño de una cantina que queda a tres cuadras de aquí.

-¿Es usted loco de nacimiento?

-No, claro que no. Lo cierto es que hay personas que les da por nacer chiflados, y a otros que les da por nacer a mediados de septiembre.

Malagüeño, al darse cuenta de que no iba a llegar a nada con el destornillado de Potrillo, decidió apurar el trabajo.

-¿Quiere que le haga una limpia?

-¡Cómo cree! Ni que tuviera yo esos modales. Ahora, si me baña la chica de al lado, pues bienvenida sea.

Potrillo no dejaba de frotarse las manos, maliciosamente.

-Mire, no tengo tiempo qué perder. ¿Qué quiere que le haga?

-Quiero que haga mi sueño realidad –Potrillo miró hacia su derecha, como si dibujara su ideal en la parte superior de la pared tiznada por el denso humo que brotaba a diario de las candelas.

-¿Cuál es su sueño?

-Quiero ser como el vaquero de las películas del Oeste: El llanero con solitaria. –El loco se quedó pensativo por breves instantes-. No, el llavero sanitario… Tampoco; el soltero llanitario… Bueno, ése.

Malagüero se limitó a verlo con desdén.

-Bueno, si quiere, yo le vendo una finca a un muy buen precio –aprovechó el brujo-. También soy corredor.

-¿De verdad? ¿Y cuánto hace en la Maratón de la San Silvestre?

El pobre brujo cada vez estaba más desesperado, pero continuaba lidiando con el loquito.

-Quiero decir que me dedico al negocio de los bienes raíces.

-¿Y a cómo la docena de yuca?

Hastiado, Malagüero decidió dar por terminado cualquier tipo de negocio. Igual, lo más probable es que no le pagara un solo centavo.

-Señor Potrillo, mejor váyase de aquí. Allá afuera habrá otro brujo que le ayude.

-Está bien, está bien.

Pobre diablo, pensó el famoso brujo de Samayac. Y Potrillo salió por la puerta, pero ahora no lo hizo como el galope de un caballo, sino haciendo un ruido con su boca: “Clinc, clinc, clinc…”
Todavía el chiflado volvió a ver a Malagüero y le dijo: “Son mis espuelas las que están sonando”. Luego, cerró la puerta.

-Ni un solo centavo –repitió el hechicero, esta vez en voz alta.

A la salida del misterioso lugar de Teodoro Malagüero, esperaba una lujosa camioneta negra al loco de Potrillo; era poseedor de una enorme fortuna.

Coma

•diciembre 3, 2008 • 5 comentarios

Noc, noc. My body’s callin’.

But I don´t wanna come back to this world again.

I’m like suspended deep in a sea of black. I see the light at the end, where my friends are calling back to me. I’m fine there, even with no clarity. Nevertheless, I would like to know what the fuck is goin’ on.

Goddam it, I didn’t tell her “I love you”.

I’m sleepin’ farther and farther away.

It’s incredible how long we can stay in a world our minds created, in a world that’s full of shit.

And now, I realize that I’m in a coma.

Help me, help me, help me, ya bastard.

Someone is opening my body. No one can stop all my twisted dreams, and this cheap investigation just can’t stifle all my screams.

And I’m waitin’ at the crossroads, waiting for you. Waiting for you. Where are you?

No one’s gonna bother me anymore. No one’s gonna mess with my head no more. It’s so nice here down off the shore.

I wish you could see this, ‘cause there’s nothing to see.

It’s peaceful here and it’s fine with me, not like the world where I used to live. An I never really wanted to live.

But, goddam it. I never told her “I love you”.

I feel cold.

The doctor is pushing now my heart. That’s unnecesary. In fact, I don’t need a doctor, ‘cause no one can heal my soul.

I get so tired to be waiting for you when I wasn’t in a coma, but now you are cryin’ at the side of my bed, callin’ me back. I just don’t want to.

Now I don’t have shit to lose. So, darlin’, “I love you”. Did you hear my mind?

I’m still out here waiting, watching reruns of my life, when you reach the point of breaking.

Know it’s gonna take some time to heal the broken memories, in special when I told you “good bye”.

Mis compañeros de clase: 6 MK, Suger Montano

•diciembre 2, 2008 • 4 comentarios

Fue muy agradable volver a observar las fotografías de cuando era adolescente. Nancy Arroyave, del blog Historias citadinas, me escribió diciendo que “en sus tiempos” no tenía esa tecnología: tomar vídeos o fotos. Yo también he experimentado eso, pues los vídeos que están en uno de mis posts tan solo duran seis segundos, y eso, en “mis tiempos”, era mucho porque la tarjeta de memoria se llenaba bastante rápido. Ahora que alguien tenga una cámara de esas es común, y con grandes capacidades de almacenamiento.
He aquí algunas fotografías de mis compañeros de clase.


La civilización incivilizada

•noviembre 29, 2008 • 4 comentarios

El peor daño que le ha hecho la televisión a la sociedad es la introducción de los reality shows. Basta con sintonizar TV Azteca Guatemala para comprobarlo: los spots son, en su mayoría, de “La Academia, La Última Generación”. Además, la misma programación está relacionada con ese concurso de “jóvenes talentos”; o al menos así les dicen, porque de eso, nada. Más bien, son los payasos de un circo. Y de remate (como si no fuera suficiente) como regalo de esa televisora, en el canal 35 se transmite lo que pasa dentro de la casa, las 24 horas del día. Y claro, es un éxito económico para la producción.

No logro comprender cómo a la gente le gusta tanta estupidez, de ver cómo “los habitantes de la casa” se rascan el trasero o cómo se preparan para ir a la cama.

El otro día, me despertó un “mi, mi, mi, mi, miiiiiiii; aaaa, aaaaaa, aaaaaaaaaa” (y así unas 15 veces). Los alumnos estaban ensayando con su voz; era una clase de afinación, o algo así. Mi hermana lo estaba viendo. Pero sé que ella no es la única, ya que luego se conecta en el chat para platicar con sus amigos sobre lo sucedido. ¡Y es todo el día!

Y hablando de chats, una herramienta útil que con el pasar del tiempo se ha vuelto inútil, también es una fuente poderosa para convertir a la gente en anti social; ahora todo se dice ahí: información, chismes, chistes y hasta llantos. La supuesta ventaja es que a través de ellos, el usuario puede ocultar su verdadera personalidad, y ser esa persona que siempre quiso ser: un romántico y efectivo conquistador o un habilidoso mentiroso. Lo que quiera, pues el chat logra esconder los importantes componentes de la verdadera comunicación entre humanos: el lenguaje corporal y gestual. Así, con la tecnología, se esconde la mirada o un rostro titubeante.

Es extraño todo esto, ¿o seré muy “cuadrado”? Para mí, no. Yo creo que los viejos tienen razón: esta sociedad está perdiendo sus valores, destrezas y creatividad. Hay más medios de comunicación, pero también –irónicamente- incomunica a las personas.

Quisiera que todos, así como tienen tiempo de ver las estupideces de un reality show, también pudieran tomar un libro y leer a Descartes, Edgar Allan Poe, Stephen King o cualquier gran filósofo o historiador. O bien, deshacerse de los chats y visitar a ese amigo o conocido con quien tanto tiempo se habla, quizás hipócritamente.

Esta sociedad, así como es civilizada, también es incivilizada. Solo espero que los blogs no sean otra forma de incrementar el alto índice de gente inculta.

Aquellos años

•noviembre 29, 2008 • 1 comentario

“Y le dice el Maynor al ‘Pitu’, ‘¿y vos, por qué me introducís hasta no sé donde?'”. Esa frase, mencionada por María Fernanda, resume lo mal pensados que éramos, desde entonces (2000), todos los integrantes del salón de 6to. Perito en Mercadotecnia y publicidad, del Suger Montano.

Así era un día típico en el colegio: los escritorios volteados en diferentes direcciones, cuadernos y libros tirados por doquier y nosotros, los alumnos, haciendo nada.

Al fondo se aprecia nuestra pared, creativamente pintada de amarillo y algunas decoraciones en corinto.

Al final del vídeo, aparecen sentados Xiomara, Andrino y de último, yo (aunque no se me logra ver el rostro).

En este vídeo aparece ‘El Patojo’ (Alejandro Colindres), el adicto al gimnasio (y que se las llevaba de ‘traidito’) que nunca falta en los diversificados. Según comentan, él murió hace algún tiempo; rumores dicen que fue por consumir demasiados esteroides, para mantenerse en forma. Nadie ha confirmado su fallecimiento.

Como se aprecia, seguía el relax; de estudio, nada. Incluso, sobre un escritorio está Madeleine (mi mejor amiga del colegio), sentada cómodamente hablando con la maestra de inglés. De último, vuelvo a aparecer yo. ¡Estaba aún más flaco que ahora!

Esos tiempos de colegio, y ahora pienso: ¡Qué pérdida de tiempo si siempre fue así!

Y va de nuevo

•noviembre 28, 2008 • 2 comentarios

Empiezo este nuevo blog, no con la promesa de siempre tenerlo, pero sí de tratar de hacerlo.

En los últimos días estuve con cierta depresión, entre familia, trabajo, amigos y con mi persona. Problemas, en fin. Todos los tenemos, claro, pero también hay que solucionarlos.

Ahora estoy de vacaciones. La verdad es que ya las necesitaba, porque hubiera explotado con la primera persona que se me hubiera atravesado.

En fin, este muerto (es decir, yo) estará de esa manera por más tiempo; largo tiempo quizás (espero que no), pero comienza un periodo nuevo, en el que trataré de hacer bien las cosas, como yo considero que deben ser, pues creo que mi vida en general venía en picada. Siempre hay tiempo para rectificar, y creo que este es mi momento. Espero, eso sí, contar con mis amigos, quienes me han apoyado y estado conmigo en los momentos más difíciles. Sé quienes los son, porque siempre han aparecido en el momento justo. Dios, de verdad, sabe lo que hace. Al menos, así pienso yo.

Hasta el próximo post.